Jean-Paul Sartre y África: descolonizar el espíritu

Releer a Jean-Paul Sartre, permite hoy sin duda comprender lo que ocurre con la irrupción del pensamiento decolonial en el mundo francófono. Lejos de atemorizarnos, debemos comprender que puede liberarnos a los Africanos y a los Europeos, de la alienación singular que no ha terminado de engullirnos. Leer atentamente los artículos de Situations V, que se publicaron en éditions Gallimard*, por lo que releer a Sartre nos ayudaría ciertamente a comprender nuestra situación y a entrever como comenzar a trabajar relaciones más sanas entre nuestros dos continentes.

Rápidamente caricaturizada por los intelectuales franceses que reprueban el pensamiento decolonial “por atacar frontalmente el universalismo republicano”, esta aproximación crítica concebida por pensadores latinoamericanos como Walter Mignolo, Anibal Quijano o Enrique Dussel es una de las fuentes de un amplio número de pensadores africanos y afrodescendientes que buscan descolonizar los saberes.

¿Qué dicen ellos? Que el universal a la francesa, es decir, aquel promovido a la vez por los filósofos y los políticos de l’Hexagone*, notablemente durante la empresa colonial concebida como una “misión civilizadora”, y reactivada para establecer solidariamente políticas internas de integración, es un universal abstracto que se encuentra en el acantilado, y que por ende debe ser comprendido por lo que es: un instrumento de dominación dotado de una ideología específica. Desde luego, no puede ser valido para todos y en todo el mundo. Desear exportar este universalismo en el mundo sería una vez más otra forma de Imperialismo. Ellos afirman igualmente que de cara a ello, es importante tener en consideración otras lecturas del mundo, puesto que no hay una sola manera de hacer mundo, ni una sola finalidad de la historia. 

« Beso de muerte »

¿Qué dice el autor de “El ser y la nada” y de “Reflexiones sobre la cuestión judía? Que todos, nos abstraemos desde un lugar preciso, inscribiendonos en la situación (un género, una raza, una pertenencia cultural o racial, etc), que en sí, no significa nada más que estar determinado por la mirada del otro, que nos objetiva. Esta situación se convertirá, o no, en el aspecto más determinante de lo que haremos. ¿Llegaremos a superar esta situación con el fin de ralizarnos? Todo el sentido denuestra existencia está aquí. La filosofía existencialista de Sartre ha sido recuperada, comentada, enriquecida por numerosos filósofos africanos, como Valentin-Yves Mudimbe o Fabien Eboussi Boulga, que vieron ahí un medio de pensar “el ser africano en el mundo”. Para esto, La Crise du Muntu, de Fabien Eboussi Boulga, es un redescubrimiento interesante de Sartre con el fin de concebir como “ser para y por sí mismo, por la articulación del futuro y del hacer, según un orden que excluya la violencia.”   

« Sartre a sido y sigue siendo extremadamente importante para los filósofos africanos, explica el filósofo senegales Bado Ndoye, de la Universidad Cheikh-Anta-Diop en Dakar. Pues el demuestra que el sujeto se encuentra primeramente en el partícula antes de elevarse al entendimiento de lo universal. Los postcoloniales y los decoloniales no dicen otra cosa. El mundo es uno pero nosotros los percibimos de formas distintas a partir de nuestras situaciones. Decir esto no es hablar de relativismos, sino es, como lo ha explicado Souleymane Bachir Diagne, practicar el universalismo del descentramiento. Es justamente lo que explicaban Merleau-Ponty y Nietzsche. »

Por otro lado, los artículos consagrados a la Guerra de Argelia y el prefacio al “Portrait du colonisé (Retrato del colonizado)” de Albert Memmi reagrupado en Situations V, Sartre escribió una gran cantidad de textos enfocados en la cuestión africana, cuyo famoso prefacio “Orfeo negro” de la “Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache (1948)” de Senghor, así como en “Los Condenados de la Tierra” de Fanon y  “La Pensée politique de Patrice Lumumba (1963)”.

Entre 1948 y 1963, la reflexión de Sartre se enriquecerá considerablemente. « Los textos que Sartre escribe sobre África no son para nada anecdóticos en sus obras », advierte Bado Ndoye. Algo que confirma Souleymane Bachir Diagne, quien ve en el « Orfeo negro » un « capítulo de su reflexión sobre el existencialismo ». Un capítulo por lo menos ambiguo en el cual Sartre celebra la negritud, pero que equivale a « un beso da muerte », explica Souleymane Bachir Diagne, quien como Fanon le reprocha al filósofo existencialista, el haber esencializado la negritud. « No solamente Sartre retomó toda una serie de esteriotipos sobre el hombre negro, que sexualiza a ultranza, que sitúa del lado de las emociones mientras que el proletariado europeo estaría del lado de la técnica, calificando a la negritud de “racismo antiracista”, encerrándolo en su particular mientras que contrariamente, los autores de la negritud han insistido todos en la necesidad de pensar la totalidad, el humanismo del siglo XX y su universal. No obstante, Sartre se convirtió en un soporte extremadamente importante para la causa africana.»

« En Piel negra, mascaras blancas, Fanon muestra en que Sartre vehicula un tropismo que corresponde a los marxistas -incluidos los africanos- según el cual la raza es secundaria, por lo que solo el proletariado será el motor de la revolución social », precisa Bado Ndoye. De hecho, en 1948, Sartre no se dio cuenta de que la negritud era poco más que un movimiento poético y literario, el motor de un cambio de dirección crucal que conducirá a las independencias africanas. Esta cuestión se convertiría en una de las razones de las discusiones interminables entre Sartre y Fanon a lo largo de tres días en Roma en 1961, poco antes de la muerte de Fanon « l’enfant terrible de Sartre » según las palabras de Souleymane Bachir Diagne.

El « privilegio blanco »

Al mismo tiempo, “Orfeo negro” es también un texto en el que Sartre evoca el privilegió blanco, mucho antes de que los decoloniales lo hicieran explícito, este, escribe él, de «ver sin que nos vean », de considerarse como el punto de referencia, como el universal. «Sartre es probablemente el primer filósofo francés en contemplar la dimensión racial en una dimensión filosófica de la emancipación donde los blancos aparecen tal cual son», subraya Souleymane Bachir Diagne.

«De hecho, explica Bado Ndoye, si parece que Sartre comprendió mejor la cuestión argelina que la negritud, es porque entre los textos de 1948 y los de 1956, notablemente “Le colonialisme est un système (El colonialismo es un sistema)”, su pensamiento se afinó peor lo que estaba en germen murió.» En este discurso, Sartre denuncia la mistificación colonial y desmonta punto por punto los argumentos de los colonos en favor de una Argelia francesa. Apoyándose de cifras, el filósofo demuestra como la colonización a pauperizado a la población argelina y como el desarrollo del país no benefició sino a los colonos y un sistema extremadamente violento, puesto en marcha para alimentar a la economía capitalista.

Pero devela igualmente a qué punto la metropoli desestructuró a la sociedad argelina y « fabricó al indigena» que no podía responder a la violencia francesa que por la violencia y por el nacionalismo argelino. Las palabras de Sartre son duras, sus fraces son como un shock que recuerda al “Discurso sobre el colonialismo” de Aimé Césaire. El colonialismo, escribe el, «es nuestra vergüenza, burlándose de nuestras leyes y caricaturizándolas. Nos infecta con su racismo […] nos obliga a que nuestros jóvenes mueran por los principios nazis que combatimos diez años atrás. Intenta defenderse a través de un fascismo que ha llegado hasta nuestras puertas en Francia.  Nuestro rol, es de apoyar su muerte. No solamente en Argelia, sino por dondequiera que exista. Las personas que habla de abandono son unos imbéciles: no podemos abandonar lo que nunca poseímos. Se trata de todo lo contrario, de construir junto a los argelinos relaciones nuevas entre una Francia libre y una Argelia liberada.» El departamento de Sartre sobreviviría a dos atentados a cargo de  “l’Organisation de l’armée secrète (OAS)”…

Lector de Césaire, Fanon, Memmi, Sartre comprendió que el sistema colonial no creo solamente colonizados, que alienó en el proceso, sino que en ese mismo movimiento performó a un colonizador que se ha deshumanizado al negarse a reconocer la humanidad del otro. Nuestro humanismo, escribe Fanon en Los Condenados de la Tierra«no era sino una ideología engañoza, la excusa perfecta para el pillaje, su ternura y su preciosidad se opuso a nuestras agresiones», se trata de un « humanismo racista puesto que el Europeo no ha sabido humanizarse sino a través de fabricar monstruos y procurarse esclavos», por lo que ha de permítaseme agregar que, «Nosotros somos los enemigos del género humano.»

En cada uno de sus prefacios, Sartre, frecuentado por los espíritus que dieron forma a Francia a través de sus colonias, está dirigido a los Europeos y al llamado a que «todos nosotros nos beneficiamos de la explotación colonial». Por lo que no puede haber una verdadera decolonización si no nos desprende de nuestro racismo y de nuestro espíritu de colonos. «Este libro, escribe él a propósito de los condenados de la Tierra, no tiene la necesidad de un prefacio […] Yo hice una, sin embargo, tan sólo para completar la dialéctica: nosostros también, gente de Europa, debemos descolonizarnos: lo que quiere decir que extirpemos en una sola operación sangrienta al colono que está en cada uno de nosotros. Observémonos, si tenemos el coraje y veamos lo que sale de nosotros.» ¿Es que tenemos acaso todavía ese coraje o se perdió en 1961?

 

 

Traducción no autorizada del articulo original francés de Séverine Kodjo-Grandvaux, publicado en el periódico Le Monde el 14 de Enero de 2019.

Sartre et l’Afrique : décoloniser l’esprit. [online] Le Monde.fr. Available at: https://www.lemonde.fr/afrique/article/2019/01/05/jean-paul-sartre-et-l-afrique-decoloniser-l-esprit_5405374_3212.html?utm_medium=Social&utm_source=Facebook&fbclid=IwAR0k7UvjskmapUdPIS26SvEos0P9UFiP-KcXFs—jw5HL5qnCfX7vb-V3M#Echobox=1547230316 [Accessed 14 Jan. 2019].

Situations V, de Jean-Paul Sartre, nouvelle édition revue et augmentée par Arlette Elkaïm-Sartre, Gallimard, 544 pages, 35 euros.Kodjo-Grandvaux, S. (2019). Jean-Paul

 

 

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