¿Es la Cuarta Transformación sólo una estratégica campaña de marketing?

Cuando un milenial como yo piensa en la Cuarta Transformación, lo primero que le viene a la cabeza es, ¿qué tan fuerte es Goku Zeno como para hacer frente al Super Sayajin Dios Azul Kaioken? Algo que desde luego resulta irrisorio para quien aspira a entender la política nacional tras el triunfo de Andrés, Obrador, o Manuel López, como prefiero llamarlo yo. Un hombre que además, es mi vecino. No obstante, tengo que insistir al respecto en que en México eso no significa que tengamos las mismas condiciones de vida. Quienes vivimos en el sur de la Ciudad de México entendemos que, si bien la colonia Toriello Guerra (ahí donde vive Manuel) y la Carrasco (ahí donde tienen su pobre casa), no presentan una brecha tan grande como la que existe entre Santa Fe y las barrancas de Cuajimalpa [i1]. La brecha es bastante grande, aunque quizá el describirla los ayude a imaginarlo un poco mejor…

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En la carrasco lo más importante económicamente hablando son el par de Oxxo’s que podemos encontrar en la avenida principal y la Minibodega Ahorrera que está frente a la veterinaria de la John F. Kennedy (1). Famosa por algo que no se compra con dinero, como sabemos todos los que vivimos en ésta colonia. Básicamente porque le ha salvado la vida a nuestras mascotas a cambio de muy pocos pesos, suficientes para que ella pueda vivir del amor que le tiene a los animales. A diferencia de la Toriello Guerra, donde destacan la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción campus Tlalpan, la Preparatoria incorporada a la Universidad Anáhuac y el hospital privado Médica Sur. Ahora, deténganse un segundo a contener el aliento e imaginen que tan grande es la brecha económica en nuestro país si comparamos al Valle del Mezquital en Hidalgo y al municipio San Pedro Garza García en Nuevo León.

Para los pocos entendidos del anime y la filosofía, esto ya estaba en el aire desde el cuestionamiento milenial sobre los dos guerreros de distintas dimensiones, atrapados por una mente maestra llamada Toei Animation Company (o Fu), que insiste en sacar la mayor cantidad de dinero posible a la imagen más icónica que poseemos los Milenials: Goku. Una idea tan efímera como la de Jesús, pero igual de importante para ambos lados de la afirmación (ambos son modelos de negocios después de todo). Aunque a favor del mercado de los Milenials podríamos argumentar que nosotros somos conscientes de que se trata sólo de un producto de la imaginación y del trabajo humano. Pero no estamos aquí para hablar de eso. Aunque nos sirve para poner en perspectiva el panorama con el que debemos lidiar para llevar a cabo esa Cuarta Transformación con la que soñamos los mexicanos. Esa que fue capaz de agrupar a esos extremos opuestos en los espectros de lo que podríamos denominar sólo para sentirnos importantes por un segundo, “la actividad colectiva del trabajo social agrupado en el orden de la idea de sociedad mexicana (geohistóricamente determinada)”. A la que podríamos agregar más adjetivos para delimitar nuestros conceptos, pero que es mejor dejar en el aire por ahora. Ustedes disculparan la falta de rigor, pero debido a que México es todavía al día de hoy y al menos hasta el 1 de diciembre de 2019 absolutamente neoliberal. Uno no puede ser tan ingenuo como para exponerse de ese modo frente a Manuel Mondragon. Quien es el autor intelectual de los protagonistas de esta excelente fotografía que debe quedar grabada en la memoria histórica de nuestra patria como lo que ven. La viva imagen de una dictadura [i2]. Quizá ya nadie recuerde que ese día, incluso capturaron a transeúntes para dejar muy claro que el mensaje era: “Tenemos el poder absoluto”. Aunque como insiste Manuel y resume José José, “ya lo pasado pasado”. Justo el lugar que le corresponde a todos los que participaron en la construcción de ese fatídico día, donde no sólo un amigo y camarada perdió la vida, sino en el que un pueblo estuvo a punto de perder el espíritu y la fe en la democracia (¿habría sido mejor, como insistía ese difunto camarada?).

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Es por eso que debemos cuestionar y poner en perspectiva qué lo que vemos en la imagen es definitivamente lo que no queremos. Por lo que ha llegado el momento de enfrentar el capítulo decisivo donde los Milenials decimos perdón, pero nunca olvido.  Es por ello que hoy ha surgido una definitoria demanda colectiva desde el fondo de un sector de la sociedad mexicana conocido como los Milenials desde Twitter. Eso por lo que hemos sido calificados de todos los males de las generaciones anteriores, a pesar de haber replicado las acciones de la generación de 1985, e incluso (todavía hoy 7 de julio de 2017) haber hecho historia cambiándole el rumbo a nuestra nación… o eso es lo que podríamos decir hasta hoy, pero que acaba de ponerse en cuestión con el hashtag #MondragonNoEsCambio

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Quizá Galeano, ese Moltot zapatizta [i3] sea más sensible a las redes sociales y por eso tenga razón en que Manuel López nos defraudará en tan sólo unas cuantas semanas. Yo prefiero ser todavía incluso ingenio, pues eso dependerá de hasta qué punto esté dispuesto a escuchar a lo “popular” en la ecuación que parece define el ritmo de su política económica. Aunque las muestras que han puesto hasta ahora los que siguen esa idea de lo “nacional popular” (coronada incluso por Maradona y Victor Hugo Morales desde Venezuela, para alimentar el temor de los derechairos […aveces sólo quiero ver al mundo arder]) ha decir verdad ha defraudado al mundo.

Borrás.-Alcalá-Granvía

Pero no me malinterpreten, yo diría más bien ¿por qué limitarnos a las etiquetas de gobiernos pasados si podemos soñar cosas chingonas? Aunque como nos ha demostrado la selección nacional, no basta con soñarlas sino que debemos de llevarlas a cabo y eso sólo será posible si asumimos que las redes sociales son en el presente lo que era el ágora para los griegos o la calazada para los teotihuacános. Por lo que una demanda surgida en el núcleo de internet no debe ser tomada a la ligera, pues incluso Jesús haciendo berrinche afuera de su templo nos recordó que las plazas públicas son el lugar en el que todos debemos de convivir y enfrentarnos a la realidad de la democracia: Es limitada sí, pero no tiene por qué ser una porquería como ha sido hasta ahora. Llegados a este punto, no queda más que esperar a ver qué nos regalan las próximas semanas. Donde veremos una vez más si jugamos como nunca y perdimos como siempre… o sí esta vez, realmente cambiamos aunque sea un poquito el ritmo de eso que algún día será tan sólo un capítulo más de nuestra historia política contemporánea.

 

 (1). Si alguien se tomó la molestia de bajar hasta acá, le explico que no me cabe en la cabeza pensando así que en una colonia como la nuestra (producto del neoliberalismo e imperialismo norteamericano) lleve el nombre de un expresidente norteamericanos. No me malentiendan, no es una cuestión nacionalista. Es sólo que preferiría incluso que se llamase Jhon Lenon. Aunque definitivamente si he de ponerme creativo le pondría José Porfirio Miranda, en honor al ilustre y olvidado filósofo mexicano. 

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