Star Wars: El despertar de la fuerza feminista en niñas de todo el mundo !

Antes de comenzar debo confesar que hasta antes de la fiebre que ha significado una nueva entrega de Star Wars, y ciertamente harto de sentirme excluido de las “emocionantes conversaciones” que ello implicó, decidí que era momento de abandonar el lado hippster de la fuerza y ver de una vez por todas las seis películas de Star Wars, pero “fiel” al sólido argumento friki de que “era mejor verlas en su orden histórico”. Todo ello como preludio para poder entender un poco más el último Episodio, y déjenme decirles que aún con mis escasas dos semanas de preparación en el Universo de Star Wars, personalmente encontré mucho más emocionantes los Episodios II y III que las películas de los años ochenta, por supuesto, más allá de lo que los efectos especiales pueden ofrecer.

Rey-Finn-Kylo-Ren-Star-Wars-Episode-7-Force-Awakens-Characters

Sin embargo, dicha emoción no radica en el hecho de que se expliquen detalles cómo el qué pasó con el sable de Anakin para que terminara en manos de Luke, o por qué el niño cuasi Yisus que logró cautivar el corazón de una muy joven Natalie Portman se convertiría en el flamante Darth Vader, lo que para alguien sin preparación en el tema resultó ser muy entretenido, aunque para ser sincero, no tan inesperado. No, lo que verdaderamente cautivó mi atención es el hecho de que por estar ambientadas a lo largo de una misma temporalidad en la historia pero haber sido grabadas en tres momentos distintos de la cultura de nuestro mundo (y no el de los viajes interplanetarios), nos revela que las perturbaciones en la fuerza han hecho retroceder al Imperio lo suficiente como para que en la (¡Alerta de Spoiler!) nueva entrega sea por primera vez en la historia de las series animadas de masas una mujer la que toma la batuta en lo que parece ser (concuerdo con los fans) el más grande conflicto familiar del universo conocido.

Y es que no resulta casual el hecho de que se trate de una mujer, pues las entregas de Star Wars fueron hasta cierto punto un reflejo del mundo en el que vivíamos, por ejemplo es notable en en el Episodio IV (1977) no aparece ni una, así es, ni una sola persona que evoque la lucha de las Panteras Negras, pues la pantalla está plagada de personas con ojos azules, cabelleras doradas y lo más cercano a ello es la flamante armadura de Darth Vader. Algo que claramente debió ser criticado en su momento puesto que para el Episodio V (1980) un Lando Calrissian (Billy Dee Williams) venía al recate. Aunque el Episodio VII (2015) nos revela que tanto la lucha feminista como la de los derechos civiles rindieron frutos pues el co-protagonista de la batalla por el control de galaxia nos lo confirma, aunque si consideramos un recuento del Episodio VI (1983), a través de la imagen de una re-edición intergaláctica del mito del buen salvaje en boga desde el siglo XVII, nos daremos cuenta de que hay aún un mundo por conquistar, y se nota que estábamos aún a once años luz del levantamiento zapatista.

Si bien podría alegársenos que en nada cambia el mundo un presidente como Barack Obama o el que la protagonista de Star Wars sea una mujer, implica una visión distinta para reconocerse en el mundo. Cabe destacarse además en ese punto, respecto a la saga en cuestión que hasta el Episodio VII (fuera del Universo Expandido, o más propiamente, fuera del Canon -para no cagarla con los fans-) no se conocía la existencia de una sola maestra Jedi (con excepción del cameo de la Maestra Shaak Ti [Figura I.I], al que bueno, si somos sinceros sólo una friki podría reconocer, si no me creen los reto a que la encuentren en la imagen, y si se rinden sólo denle click),  lo que vuelve prácticamente masculino el hecho de ser un Jedi, como muchas otras situaciones en la historia y desde luego en los filmes de masas, pues de no ser una morra cantora que se alía con su hermana o el beso de la nueva bella durmiente, los personajes femeninos eran tremendamente sosos, y no eran capaces de reflejar las infinitas posibilidades a las que aspiran, por el simple hecho de ser humanas.

         Alto Consejo Jedi

Pero tranquilos, camaradas, que tampoco es que intentamos festejar una conquista que además no ha sido nuestra, sino que debemos inspirarnos en la lucha de las generaciones pasadas, la cual es muy palpable ya, tanto que no la notamos por estar enclavados en un mundo del aquí y el ahora, pues nuestra lucha por la emancipación de la galaxia aún no se ha ganado, y efectivamente hay mucho aún que discutir. Más hemos de reconocer la importancia de estas significativas pequeñas conquistas, pues incluso los diálogos han profundizado sus implicaciones para el universo. Personalmente considero al momento más épico del Episodio VII (Alerta de Spoiler), cuando Rey en un diálogo con Han Solo nos muestra las pequeñas grandes conquistas de nuestras camaradas de vieja guardia, pues contrario a lo se nos ha enseñado en un mundo pleno de egoísmos presuntos fracasos perpetuos, nada se ha conseguido en el mundo sin luchar.

Solo -Toma el arma.

Rey -No, yo puedo cuidarme sola.

Solo -Tómala, es por eso que te la doy.

En ese punto, uno ya no puede evitar pensar que algo ha cambiado en el mundo, que la lucha feminista ha realmente perturbado la fuerza entre el Han Solo de 1977 que corre a recatar a la Princesa Leia, como fiel caballero, y el Han Solo que considera a Rey como su igual en 2015, un pequeño gran cambio que nos traerá de la mano de ese pequeño gesto en este nuevo año que apenas comienza, el despertar de la fuerza feminista en niñas de todo el mundo, pues admitámoslo, nada llega a más hogares en el mundo que una cinta tan taquillera como lo es Star Wars. Pues contar con un referente en la niñes de una Jedi, que lucha por la galaxia en calidad de igual a igual, es significativamente un cambio al antiguo canon de las princesas, algo que se intentó combatir con Padmé y Leia, pero que realmente ha alacanzado su climax en Rey. Aunque claro, para mí habría sido aún mejor si hubiese sido una mujer latinoamericana, pero bueno, esa lucha ya nos corresponde a nosotros, y desde luego sin perder de vista, que el problema de fondo sigue ahí, el de la explotación del humana, pues aún si la lucha feminista, indigena o negra es necesaria y definitiva, no debemos perder de vista que es resultado de la propia organización de clase.

Me despido no sin antes traer a cuenta lo que en mí opinión es lo más bello que el universo de Star Wars nos ha regalado, más que un poema un grito de batalla directamente de La Guerra de los Clones.

Aquellos que pierden la esperanza, renuncian a la vida.

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