La mujer del Rey: La reproducción sociocultural y el lugar de enunciación

La femme du Roi

La famme du Roi, Paul Gauguin

Si teóricamente probamos que no hay posibilidad de liberación de la mujer dentro del sistema capitalista, entonces la lucha por la liberación de la mujer se unirá a la lucha del pueblo […] la mujer tendrá pues una doble lucha, por su pueblo y por sí misma. La denuncia de esta ideología es tarea de las mujeres, pero esta denuncia no debe separarse del de una denuncia del sistema que las sustenta […] pues no hay fenómeno social que se pueda explicar aisladamente, sino dentro de un contexto social, dentro de una serie de relaciones e implicaciones con otros hechos sociales (Elu, y otros, 1975, pág. 23).

Sin importar cual sea la lectura que tengamos del siglo XIX (a menos que sea feminista), sobre la vida de las mujeres sabremos generalmente tan sólo que, “el sufragio femenino” aparece como la consigna de reivindicación feminista en cuya expresión Americana, sería, tan sólo en Estados Unidos –potencia emergente de finales del siglo XIX- donde los conflictos cuya expansión tencionaría, prefiguraron la convergencia que pondría de cabeza el estatus aparentemente inquebrantable del liberalismo en el siglo XX. Pues, las revoluciones se constituyeron generalmente sobre la base de luchas “anticoloniales, abolicionistas y feministas”. No obstante, la vuelta del siglo que implicó la prolongación y resignificación de la barbarie, se constituyó sobre la premisa de unidad que fracasó en 1989 con la Revolución rumana. Hecho que supuso la “revolución multiculturalista” que tendría lugar a finales del siglo XX, esto, en una lectura que no sólo asume las fronteras temporales y geográficas, sino que poco nos explica de lo que en ese despliegue que se habría pretendido profundamente revolucionario realmente se jugó.

diego_rivera
Fragmento de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Diego Rivera

A finales del siglo XXI, producto de la coyuntura histórica que implicó el proceso de emergencia de China como hegemonía mundial a causa de la forma en que se asumió la crisis del 2008, momento en el que comenzó a ser posible la posibilidad de sugerir que dichos procesos no pueden ser catalogados de revolucionarios en el más estricto sentido del término, pues el “anticolonialismo, el abolicionismo y el feminismo” siguen siendo todavía problemas que de algún modo sólo se profundizaron y reactualizaron en una suerte de indicio que nos sugiere la posibilidad de que estemos atrapados en la modernidad y su laberinto de contradicciones. Pues si bien, pugnaron por una reivindicación de los derechos de la población negra y la mujer blanca, hoy día, se podría decir a su vez que poco se cuestionó “el sentido del derecho” desde el que se les pretendía reivindicar. Así, la cuestión de la raza y el sexo se develaron impotentes cuando las lógicas de clase permanecieron prácticamente intactas. Por lo que ahora acontece un fenómeno clásico del mundo disney, pues es Elastic Girl quien es ahora la que reproduce los estereotipos del capitalismo [párrafo actualizado a 2018].

Image result for elastigirl incredibles 2

Una imagen tan vigente en nuestras conciencias que no precisa del pie de página que asignamos a las pinturas de los museos. Mostrándonos como las prácticas culturales, en estricto sentido, se han definido como la base de nuestra aventura económica. Lo que en los términos del marxismo más clásico que todavía pulula en nuestro continente podría describirse como “la superestructura económica es en realidad un momento dependiente de la cultura como nexo de la relación intersubjetiva de las relaciones sociales que en realidad determinan el comportamiento individual, y por ende, el impulso a la preservación de los modos en que nos reproducimos socialmente por common sense, o lo que el siempre vapuleado por los amantes de la pulsión de muerte: weltanschauung de Carl Gustav Jung”. O lo que modernamente se asume simplemente con Wittgenstein, los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. No obstante, mi lenguaje es expresión de el mundo que establece los límites individuales de mis propias palabras.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
P,ej. Si no conozco los lenguajes del arte, no sabre el nombre de éste, poco conocido muralista.

Eso fue lo que nos heredó el famoso estudió y crítica feminista de la antropóloga Gayle Rubin, quien insiste en que la vida cotidiana es patriarcal, por el hecho implícito de la reproducción que implica la cotidianidad. En el sentido del hacer y producir sistemáticamente a través de las posiciones raciales a las posiciones raciales mismas. Por lo que la lucha abierta a las conciencias coloniales que implicaron las revoluciones negras desde las revueltas cimarronas de Yanga hasta las famosas Panteras Negras, pasando sin dudarlo por la consigna ilustrada de la Constitución haitiana de 1804 y las aspiraciones panafricanistas de la Black Satar Line.  Movimientos que de a poco lograron rearticular las estructuras de segregación de la población afrodescendiente a pesar de que se logró su liberación formal. Pues al no tener acceso a las lógicas de propiedad, no se conseguirían su relativa independencia hasta ya muy entrado el siglo XX. Sin embargo, bajo el hecho de haber sacrificado –en la mayoría de los casos- su identidad cultural. Pues como bien lo habría anticipado Frantz Fanon, y de la cual Barack Obama es la expresión más acabada, la liberación de la segregación racial y al mismo tiempo  la feminista, no implica un desprendimiento del sistema capitalista.

exposicioc38c-nhomenajeaurorareyesmuralista_fsm_4732b
Por lo que, si no conozco los lenguaje del Arte, estaré condenado a la exclusión.

Si bien esa fue una respuesta certera, no implica abandonarlas sino entender simplemente que por separado luchamos por procesos culturales que fueron resultado de la producción misma del capitalismo, con el producto del trabajo de las mujeres que fueron racializadas como negras o indígenas. Aunque en todos sentidos, significaron simplemente los momentos más crudos del colonialismo. Por otro lado, es importante apelar de la misma forma a que al reivindicarse tan sólo la lógicas que apela a la clase es un histórico equívoco. Pues es posible desentrañar las dificultades a las que las revoluciones habrían llegado desde dicha posición, pues la Guerra Fría lo fue solamente por la frialdad con la que sin dudarlo el capitalismo neoliberal norteamericano de Ronald Reagan y las altas esferas del Socialismo soviético decidieron trasladar su conflicto ideológico a las periferias del tercer mundo: a la vida cotidiana de árabes y latinoamericanos. Por lo que la experiencia soviética ó la lucha sufragio-abolicionista tamién podrían leerse como rotundos fracasos que representan la necesidad histórica de pensar a partir del apareamiento de ambas dinámicas, así como la formulación de un discurso crítico que haga hegemonía entre las clases subalternas. Tan efectiva como nos lo demostró la implementación del neoliberalismo a escala planetaria en el siglo XX. Sí, pero aprendimos también que una revolución verdaderamente anticapitalista lo será solamente si es mundial, lo cual más que una utopía es un problema que al que en el futuro deberemos enfrentar en la organización de un proyecto anticapitalista.

Image result for muralismo mexicano
Con éste, te daré una pista. Fue pintado por Aurora Reyes, la primera muralista de la historia.

Pero la paz no es un camino que una mano invisible ha de indicar como destino y camino a la humanidad. Sino que deberá ser un discurso que reivindique lo que es y los límites de los que hemos hablado. Por lo que desde lo que de él se dice, es ya en sí mismo el comienzo de ese proyecto. Pero no desesperes, pues hay que recordar que el mismo capitalismo nación siendo nada más que una conducta de sometimiento y dominio distinta a otras, más simplemente aísla de ellas en el extremo del mundo que era uno en sí mismo antes de la invención de América. Por lo que una práctica que alguna vez nació progresivamente entre el siglo XII y XIV en extremo atlántico del Mar mediterráneo. Aunque entre el momento en que se creo y nuestro presente en el que cambiarlo aparece como imposible han pasado ya cerca de 8 siglos. Esto, para Angela Davis ssería un problema que estaría dispuesto por ende en términos de “sexo”, “raza” y “clase”, por lo que podemos pensar en lo sucesivo a la interconexión entre estas tres formas de segregación como el lugar de enunciación de un discurso crítico. Sin embargo, a esa formulación aún habría que contraponerle la crítica planteada por Gayle Rubin, para así no sólo permanecer en los contextos tradicionales de pensar en función de una racionalidad desprendida de la cultura, la consciencia y la clase en función a la cual se jugarían los procesos de constitución del sujeto. Es decir, de “nosotros”.

maxresdefault
Pues como diría Jorge González Camarena en éste mural, toda revolución nación en la reflexión.

Para plantear con mayor claridad esa dificultad, habría que desdoblar las lógicas que dan sentido a ambas construcciones epistémico-políticas. Pues para Angela Davis el hecho de pensar simultáneamente la clase, la raza y el sexo son los pilares fundamentales de la teoría crítica. Por otro lado, podemos leer en Gayle Rubin un proceder que apuntala su discusión al asentar esas categorías con mayor profundidad y sin salirse de las lineas que implica el resultado de seguir asumiendo determinadas prácticas culturales, entornos psicosociales y discursos que definen los lazos reproductivos. Por lo que ese primer momento enunciativo es evidente que la “clase” en Angela Davis y el sentido reproductivo de la crítica marxista a la que apela Gayle Rubin se develan como expresiones de un mismo proceder crítico. Pues ambas proceden en un sentido más amplio de la Crítica de la Economía Política como momento argumental y no centrándose en la filología de las especificidades genéticas planteadas por Karl Marx. Algunas posiciones van más allá de lo racional y cuestionan su cotidianidad en el sentido patriarcal de no reconocer al hijo que tuvo con Helen Demut. Otros, atienden el juicio pertinente que señala que la discusión de la Acumulación originaria en el contexto colonial del siglo XIX son su mayor límite teórico metodológico.

The Young Karl Marx

En donde la clase aparece como un punto nodal sí, sin embargo, es preciso aclarar que si bien la lectura de Gayle Rubin o la Angela Davis no logran dar cuenta de la profundidad enunciativa de pensar en términos de producción en general. La forma particular en la que se articulan las lógicas de clase en el propio texto de Karl Marx, nos muestran que más que un motor ideológico es un principio regulador que las llevará a encontrar limitaciones al enunciarse desde dicho discurso[1], pero que debido a ello nos resultara de hecho en una visión panorámica mucho más amplia de lo que todavía hoy es conocido entre los marxistas como “acumulación originaria”. Que en palabras de Gayle Rubin encontraría una limitación en el sentido de constitución de la memoria histórica del sujeto y que de algún modo Angela Davis comprendería perfectamente al imprimir en su obra el sentido de enunciación del desclazamiento que el sujeto racializado y patriarcalizado como mujer negra implica para el análisis de la Crítica de la Economía Política, por lo que siguiendo la lógica hegeliana con que está construida la arquitectónica de El Capital. Al aumentar la densidad cuantitativa de una dimensión específica, habrá una diferenciación cualitativa de la experiencia en sí misma, por lo que Angela Davis, asumirá lo que implica el lugar de enunciación de la mujer negra.

og-angela-davis-716

Una posición epistémica que expresa el hecho concreto del lugar de enunciación de ambas, en donde es evidente que la conexión directa no estaría dispuesta ni en términos de clase ni raza, sino que aparecería desprendida del ejercicio de su constitución sexuada, el hecho de ser sujetos racializados y sexualizados. Una lógica que les daría sentido en un primer momento, en la base misma de la constitución del sujeto en un primer momento, pero cuya determinación primaria parte de la intersexionalidad que todo sujeto abstraído de su cultura y el lugar racional de “su raza”, y lo que implica el ser señalado como tal es en el fondo una forma de la abstracción que implica la clase. Una cuestión cercana al sentido que Schmidt pretendía dar al exponer las determinaciones básicas de pensar en términos de materialismo de Marx. Pues el sentido de su naturaleza es bastante complejo, en el ánimo de develar esta consideración de la que Gayle Rubin trata de dar cuenta al desplegar la tradición expuesta por Levy-Strauss, y con la cual consideramos existen grandes diferencias pero que de algún modo es necesario para apelar a la visión antropológica desplegada por el Marxismo. Así pues, insistimos en que si hay algo en común entre el marxismo, el nazismo y el liberalismo: el lugar que asignaron a la segregación racial y sexual al pensar la política.

Related image

[1] Si bien habría que hacer un distanciamiento de las lecturas que ambas hacen del discurso marxista, el hecho de leer en ambas una intencionalidad así como el reconocimiento de la necesidad de discutir la clase nos obliga a proceder obviando esa discusión, pues no es el punto nodal que esta crítica intenta articular. Sin embargo, es un punto que no puede pasar desapercibido en el desarrollo de un análisis más exhaustivo de sus lecturas de Marx.

[2] Toda consciencia de razón o de intención es ya un Weltanschauung (cosmovisión) en germinación. Todo incremento del conocimiento y de la experiencia es un paso más hacia el desarrollo. Al tiempo que se crea una imagen del mundo el hombre [ser humane] que piensa se transforma a sí mismo. (Jung, 2008, pág. 295).

[3]Enrique Dussel señala: “La alianza entre familias era así exigida por la necesidad de la producción y desarrollo de la vida. Quizá lo primero que pudieron intercambiar entre familias para crear un clan de recolectores, pescadores o recolectores fueron los jóvenes miembros de la propia familia. Quizá, para que fuera posible el intercambio, debió nacer la primera institución social presente en todas las culturas paleolíticas del Planeta: el tabú del incesto, ya supuesta la prohibición del asesinato dentro del clan o el canibalismo (Dussel, 2007, pág. 17)”.

[4]Contrario a lo que menciona Enrique Dussel hoy día es imposible determinar si existía o no un universalizado tabú en tanto al incesto puesto que inclusive es posible dudar de ello por la sola existencia del mito de Edipo, pues bien podría ser un reflejo de alguna sociedad cercana a la helénica, en la que dicho mito estaría inspirado. Pues incluso si este no estuviese inspirado en una sociedad cercana demostraría la constante recurrencia al incesto en las sociedades humanas, lo que nos obligaría a conservar un margen que nos impediría el universalizar dicha condición.

[5]Se trata de valores de uso intercambiados pues a pesar de estar sujetos al intercambio, estos no tienen aún un elemento externo que valorice su materialidad en función de un tercer objeto, externo, cuya materialidad está dada subjetivamente, por tanto en estas relaciones prehistóricas de intercambio no existe el valor de cambio en cuanto tal.

[6] Bolívar Echeverría apunta ya que: “La cultura es el momento autocrítico de la reproducción que un grupo determinado, en una circunstancia histórica determinada, hace de su singularidad concreta; es el momento dialéctico del cultivo de su identidad. Es por ello coextensiva a la vida humana, una dimensión de la misma; una dimensión que sólo se hace especialmente visible como tal cuando, en esa reproducción, se destaca la relación conflictiva (de sujeción y resistencia) que mantiene -como “uso” que es de una versión particular u subcodificada del código general del comportamiento humano- precisamente con esa subcodificación que la identifica. Cultura, cultivo crítico de la identidad, quiere decir, por lo que se ve, todo lo contrario de resguardo, conservación o defensa; implica salir a la intemperie y poner a prueba la vigencia de la subcodificación individualizadora, aventurarse al peligro de la “pérdida de identidad” en un encuentro con los otros realizado en términos de interioridad o reciprocidad (Echeverría, 2010, pág. 165)”.

[7]Do women have to be naked to get into the Met. Museum? Less than 5% of the artists in contemporary art sections are women, but 85% of the nudes are female(Girls, 2004).

[8](Jin-i, 2010, pág. 31)

[9](Jin-i, 2010, pág. 31)

Bibliografía

Davis, A. (2005). Mujeres, raza y clase. Madrid: Akal.

Dussel, E. (2007). Historia mundial y crítica. México: Trotta.

Echeverría, B. (2010). Definición de la cultura. México: FCE e Itaca.

Echeverría, B. (1986). El discurso crítico de Marx. México: Ediciones Era.

Echeverría, B. (2011). El materialismo de Marx, discurso crítico y revolución. México: Itaca.

Elu, M. d., Araujo Camacho, H., Chaney, E., Schmink, M., Gissi, J., González, G., y otros. (1975). La mujer en América Latina. Tomo. I. México: SepSetentas.

Fanon, F. (1974). Piel negra mascaras blancas. Buenos Aires: Schapire.

Girls, G. (2004). Guerrilla Girls. Recuperado el 2 de 6 de 2014, de http://www.guerrillagirls.com/posters/venicewallf.shtml

Graham, A. (2012). El Dao en disputa: La argumentación filosófica en la China antigua. México: FCE.

Jin-i, H. (2010). Tres Sijos primaverales. Gaceta Virtual , 44 (8), 31-33.

Joinau, B. (2002). La femme dans la littérature coréenne. Culture Coréenne (85), 7-11.

Jung, C. (2008). L’Âme et la vie. París: Le livre de poche.

Lee, H. P. (2003). A history of Korean Literature. London: Cambridge U.P.

Lefebvre, H. (1972). Contra los tecnócratas . Buenos Aires: granica editor.

Marcuse, H. (1975). El marxismo soviético. Madrid: Alianza Editorial.

Mishima, Y. (2007). Nieve de Primavera. Tomo I de la tetralogía, El mar de la fertilidad. México:: Alianza Editorial.

Prost, M. (2002). La femme coréenne d’hier et d’aujourd’hui. Évolution du rôle et du statut de la femme en Corée. (C. C. Coréen, Ed.) Culture Coréenne (85), 3-7.

Sánchez Olivera, A. R. (2002). Aspectos teóricos que sostienen el feminismo. En El feminismo mexicano ante el movimiento urbano popular (págs. 27-41). México: Plaza y Valdés.

Wollstonecraft, M. (1998). Vindicación de los derechos de la mujer. Madrid: Editorial Debate.

Xue, X. (2007). Nacer mujer en China: las voces silenciadas. México: emecé Editores.

Zavaleta Mercado, R. (1986). El estado en América Latina. América, ayer y hoy , 81-93.

Zizek, S. (2010). En defensa de la intolerancia. Madrid: Pensamiento Crítico.

Advertisements

¿Que opinas?

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.