Un pequeño gran cambio.

La marcha de la humanidad.

Durante mucho tiempo éste blog llevó por subtítulo:

“El hombre es la naturaleza que cobra consciencia de sí mismo.”

Elisée Reclus (1830-1905).

Es por ello que llegado a éste punto -no propiamente argumental- considero que es preciso cambiar ese subtítulo. Las razones pueden no ser evidentes en un primer momento para quien la crítica feminista sea vista tan sólo como una forma de reivindicar la forma de “ser” de la mujer, sin embargo, la cuestión es aún mucho más profunda. Puesto que la crítica feminista aporta a la discusión un nodo fundamental de la misma, una vez más, apelando a las tres coordenadas críticas que constituyen el lugar de enunciación –raza, clase y sexo- de todo sujeto. Es preciso comenzar a pensar no sólo desde ello sino constituirse consistentemente, desenvolviendo así la crítica a esa diferenciación especifica.

Aunado a ello, desde la crítica a la economía política de Marx es posible reivindicar el sentido de existencia del “sujeto”, en tanto sujetado a un cuerpo orgánico más amplio, y en tanto a las lógicas que dan sentido al lugar de enunciación. Así como a la necesidad de pensar a la naturaleza como objeto, relación de la cual nada puede escindirse (S-O). Desde luego haciendo la acotación de no concebirlo a partir de un pensamiento que naturalice diferencias sociales en las que pensar en la relación sujeto-objeto obedeciese a una lectura determinista, sino por el hecho de que la naturaleza -no como concepto sino como objetividad material- se nos impone como lo que tiene sentido más allá de los límites de la razón. Es decir, un pensamiento profundamente materialista, claro, específicamente en el sentido del materialismo de Marx.

“El cazador o el pescador sólos y aislados, con los que comienzan Smith y Ricardo, pertenecen a las imaginaciones desprovistas de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas, las cuales, a diferencia de lo que creen los historiadores de la civilización, en modo alguno expresan una simple reacción contra un exceso de refinamiento y un retorno a una malentendida vida natural (Marx, 2012, p.4).”

Es por ello que el enunciarse como parte de dicha relación es el punto nodal del cambio que se intenta realizar, claro, aparejado al sentido de pensar al “ser” escindido de la disyuntiva hombre/mujer. Aquí se enfatiza la dificultad de pensar más allá de las dificultades lingüísticas propias a la producción/consumo de significaciones a las que damos y nos dan sentido. En la que enunciar “el hombre” se percibe claramente como una dificultad, que desde luego no podría ser superada sólo enunciando “ser humano”, no por el hecho de que enunciar “ser humano” sea sólo una forma aparente de subvertir la disyuntiva que hemos planteado, puesto que el sentido ser humano está igualmente impreso de esa lógica de significación patriarcal, sino por el hecho de que en ese sentido, todo el lenguaje está plagado de ese sentido.

Una dificultad que de ser leída de esa forma nos llevaría a plantear soluciones reduccionistas e inmediatistas que nos llevaría a construir enunciados del tipo “compañeres” por oposición a: “compañeras” y “compañeros”, en las que se tiene la sensación de subvertir dicha relación pero que en realidad no se está tocando ni un ápice de la dificultad modular de la que intentan dar cuenta, una dificultad que no puede ser superada por la teoría sino que deberá ser superada por la práctica cotidiana en la que al vivir, es decir, reproducirnos socialmente de una forma no patriarcal, el lenguaje evidentemente comenzará a adaptarse a las necesidades de expresarnos sin las mediaciones patriarcales que de la mano de la sociedad que le den un nuevo sentido.

Esto desde luego no implica que la teoría pretenda escindirse de esta dificultad, pues en todo sentido todo pensamiento que se pretenda crítico debe ejercer la función de negar las prolongadas afirmaciones apologéticas a este mundo (re)producidas por el pensamiento social dominante.

Es así como ese pequeño gran cambio que ha sufrido el blog no obedece a un momento arbitrario sino al resultado de una profunda reflexión que pretende llevar el sentido crítico de Reclus aún más allá de las limitaciones propias a su lugar de enunciación. Por ello se hace necesario enunciar que después de todo sólo:

“Somos la naturaleza que ha tomado conciencia de sí misma.”

Bibliografía
Capron, G. et al., 2011. La Geografía Contemporanea y Elisée Reclus. México: Ediciones de La Casa Chata.
Davis, A., 2005. Mujeres, raza y clase. Madrid: Akal.
Echeverría, B., 1986. El discurso crítico de Marx. México: Ediciones Era.
Echeverría, B., 2010. Definición de la cultura. México: FCE e Itaca.
Echeverría, B., 2011. El materialismo de Marx, discurso crítico y revolución. México: Itaca.
Elu, M.d.C. et al., 1975. La mujer en América Latina. Tomo. I. México: SepSetentas.
Jung, C.G., 2008. L’Âme et la vie. París: Le livre de poche.
Marx, K., 2012. Grundrisse: Elementos fundamentales para la crítica de la economía política. Tomo I. México: Siglo XXI.

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