La reproducción del valor, la producción de las diferencias geográficas.

Una nueva guerra mundial se libra, pero ahora en contra de la humanidad entera. Como en todas las guerras mundiales, lo que se busca es un nuevo reparto del mundo. Con el nombre de «globalización» llaman a esta guerra moderna que asesina y olvida. El nuevo reparto del mundo consiste en concentrar poder en el poder y miseria en la miseria. El nuevo reparto del mundo excluye a las «minorías». Indígenas, jóvenes, mujeres, homosexuales, lesbianas, gentes de colores, inmigrantes, obreros, campesinos; las mayorías que forman los sótanos mundiales se presentan, para el poder, como minorías prescindibles. El nuevo reparto del mundo excluye a las mayorías. El moderno ejército de capital financiero y gobiernos corruptos avanza conquistando de la única forma en que es capaz: destruyendo. El nuevo reparto del mundo destruye a la humanidad. El nuevo reparto del mundo sólo tiene lugar para el dinero y sus servidores. Hombres, mujeres y máquinas se igualan en la servidumbre y en el ser prescindibles. La mentira gobierna y se multiplica en medios y modos.

EZLN (1996). Primera declaración de la realidad. México: El lugar de la esperanza.

Es innegable el gran resultado sintomático; el pronunciamiento del EZLN desde algún punto de la selva lacandona ha tenido un impacto profundo en los discursos revolucionarios, pues se posiciona como la evidencia de la tan ansiada transición, la primera voz, que desde un espacio distinto, como praxis revolucionaria, busca la emancipación. Es, desde este lugar, geohistóricamente hablando, desde donde Harvey parte para empezar a analizar las escalas geográficas, en la dimensión territorial, pues podemos partir de lo que Harvey nos explicará más adelante, para afirmar que, el hecho de que exista ese espacio, incluso si escalarmente se percibe como una nimiedad, es claramente, el comienzo de un gran cambio, pues de la misma manera que Europa partió políticamente en 1948 de los Estados que desde la visión Hegeliana la componían para conformar la ahora Unión Europea, económica y políticamente -pues la unión no es aún cultural- empero, es plausible que llegue a serlo, pues, es, en ese sentido, posible encontrar un paralelismo a la conformación arbitraria en la colonización originaria de la espacialidad política de las naciones que esta controlaba, pues, al crearse arbitrariamente, o mejor dicho, políticamente, una división del territorio en la entonces Abya Yala, la hoy América colonizada, pues incluso toponímicamente, hoy, carece de identidad toponímica. Pues es entonces, desde esta dimensión política que se comenzó a crear una unión ahistórica de pueblos que aún hoy luchan por ser independientes, pero que sin embargo, desde el pronunciamiento de Latinoamérica, comparten una misma identidad cultural, algo que probablemente le pasará a la Europa que se ha unido, pero, con la consigna de haber abandonando el objeto conquisto del yo como sujeto político.

En lo anterior podemos encontrar entonces dos procesos distintos, que se afirman paralelamente en el tiempo político, pero cuyos productos en la espacialidad de las relaciones sociales, hoy, son sustancialmente distintos, pues, mientras el proyecto Latinoamérica persigue la emancipación del capital, el proyecto Unión Europea, persigue la afirmación del kapital en la dominación de las relaciones sociales, de ese objeto en el yo político que entre 1521 y 1996 definiría de manera absoluta la totalidad de la producción y reproducción de las relaciones sociales, algo que es desde luego necesario aclarar, pues, de no ser así, no podría explicarse cómo es que existen espacios diferenciados, en muchos de los cuales la lucha jamás se ha abandonado, sin embargo, es ahí, en la afirmación de la diferencia, en donde se perfila un debate en torno a la producción de cultura que subsume a la economía política. Pues, en todo sentido, es aquí en donde la idea de escalas geográficas, como complemento a la idea de totalidad, auxilia el trabajo de aquel que en la tinta difunde la esperanza.

La escala geográfica, puede ser entendida como la conformación abstracta a partir de la que se entiende, un rasgo, una característica o un conjunto de objetivadas –en tanto a objeto no a objetividad- denominaciones humanas, con un propósito concreto. Es, a su vez, el proceso de abstracción de la totalidad en abstracto a la concreta abstracción de un fenómeno social, pues en todo sentido, las escalas son productos sociales, ya sea en la abstracta fantasía de la aparente realidad o en la realidad no aparente en la fantástica abstracción que sobrepasa al análisis en lo concreto. Es por ello que difiero en la forma en la que Harvey construye su concepto de escala geográfica, pues las escalas son producidas simultáneamente: por aquel que al estudiar a los fenómenos construye la escala y por aquel que en la praxis construye a dichos fenómenos. Es por ello que el concepto de escala es una fantástica abstracción de la realidad y es a su vez la fantástica abstracción que rebasa al análisis en lo concreto. Aún con ello, el concepto de escala se presenta como una forma de entender a no sólo la totalidad en cuanto totalidad, sino a la totalidad en cuanto total posibilidad de abstracción, pues todos los fenómenos reaccionan de cierta forma a una escala y de la misma manera, no en todas las escalas se presentan los mismos fenómenos, es por ello que, en mi opinión, el concepto de escala se presenta como un concepto de mayor precisión que la idea de totalidad en abstracto, más aún si a cierta escala, se presenta como las dos caras de una misma moneda en el aire, que, simultáneamente, mientras una cara refleja la belleza del Sol y en la otra se eclipsa la Tierra, impidiendo con ello, la conexión entre el astro y la vida. El deslumbre del Sol, en la fantasía del valor en cuanto dinero.

Guillaume, Lemarie.
Guillaume, Lemarie.

Es gracias al concepto de escala que es posible entonces entender que las diferencias geográficas no son sólo producto de las relaciones históricas en abstracto, sino que son perpetuamente reproducidas, sostenidas, socavadas, y reconfiguradas por los procesos político económicos y socioecológicos que tienen lugar en el presente. Es igual de importante, considerar cómo se producen las diferencias geográficas aquí y ahora que contemplar las materias primas historicogeográficas que nos han legado anteriores rondas de actividad (Harvey, 2007, p. 98). Es gracias a ello que se entiende entonces cómo es que en la reproducción del valor en cuanto dinero existe una producción de diferencias geográficas, o como lo menciona Harvey desarrollos geográficos desiguales.

Harvey, David (2000). Justicia, naturaleza y la geografía de la diferencia. Akal.

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