La dominación toponímica. El ejemplo de la nebulosa de hélice y su nombre subjetivo “El ojo de dios”.

La mort

En lo cotidiano, se hace poco evidente el sentido, carácter o la postura (teórica o mítica) que hay detrás de algunas investigaciones científicas, algo que es aún más evidente en la “divulgación” de la ciencia, puesto que, a pesar de divulgar un conocimiento de la realidad -al no ser del todo entendido por el groso de la población- este es utilizado para propagar una idea subjetiva, es decir, con un sentido ya no puramente científico sino con un propósito ideológico. Existe siempre un debate sobre la misma subjetividad en tanto a la “toponimia” de los espacios, es decir, en un sentido menos estricto, el como es que se “llama” o denomina a los “lugares”, pues en un primer término el toponímio fue siempre descriptivo, hasta que en la época de las grandes conquistas se comenzó a suplantar a los toponimios locales, descriptivos -que nacían de la relación estrecha entre los habitantes originarios y el lugar en el que vivían-  por toponímios que dotaban de un nuevo sentido a los lugares en los que estos se encontraban, así, el territorio que alguna vez fue un entramado de distintas cultura indígenas terminó por llamarse “Nueva España”, creando en la población la idea de que ese lugar no era más Tenochtitlan, no era más Mitla, no era más la región Huichol, etc. Sino que ahora era parte de España, de una “Nueva España” , a ese fenómeno se le conoce como “dominación toponímica”. Es un aspecto que se debe considerar, pues, si bien ya no se da con las mismas repercusiones, si las tiene, en un sentido ideológico, pues al denominar formaciones, creaciones, teorías o modelos científicos, como la mal llamada “partícula de dios” cuyo nombre correcto es “Boson de Higgs”, sólo se reproduce una idea y se crea un estado de sumisión, pues no se puede dejar atrás la loza de la religión al no llamar a lugares, formas o espacios en un estricto sentido científico o descriptivo en función a una cosmovisión de la realidad inmediata. Eso es algo sobre lo cual reflexionar, el cambio empieza por denominar a las cosas por lo que las describe en tanto a la realidad absoluta, es decir en tanto a categorías no subjetivas como la religión, empieza por llamarla “Nebulosa de Hélice” y no “Nebulosa del ojo de dios”, es así como el cambio puede darse en un mayor sentido, desde el lenguaje que define a las representaciones de la realidad. Y es algo por lo que muchos geógrafos luchamos, la desaparición de los clásicos toponímios coloniales de la cristiandad como “San Jerónimo”, “San Agustín”, “San Pablo”, “Santa Maria” y algunos más. Es en ahí en donde radica la importancia de no difundir más los nombres de “divulgación científica” que son en la mayoría de los casos subjetivos, es decir es preciso comenzar a descolonizar el pensamiento, más aún el científico.

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