Asedios de la totalidad al lugar

Una reflexión del libro “Geografía política, verdades y falacias de fin de milenio”

La autora, Uribe Graciela, comienza el libro haciendo una reflexión que divide al mundo entre creyentes, quienes proclaman el fin de los tiempos, y herejes, quienes aluden a que el imperialismo existe. Partiendo de ésta distinción, marcada por la autora, a quien nos referiremos por comodidad como Graciela, consideraremos pues que ambos tienen posturas bien definidas, creyentes y herejes, sin embargo, como los primeros subordinan la razón a la fe no serán considerados, pues no existe argumento de fe que pueda hacer frente a la razón sí misma, en cambio los segundos, toman como bandera la razón en sí misma, dando la pauta a un análisis del mundo entre la dialéctica de la totalidad y del lugar, subordinando al lugar (a su constructo social, a sus recursos naturales y a su fuerza de producción) a las necesidades definidas por la mecánica de la totalidad, en cuya batuta se erigen núcleos de poder que ejercen su dominio al hablar del mundo como un todo despreciando las necesidades, características y premisas de desarrollo del lugar, al de sus propios intereses, un asedio constante abanderado como estilo de vida.

Graciela mete en escena del estudio geográfico dos componentes fundamentales que nos ayudan a entender la complejidad del sistema mundo, por llamarlo de alguna manera, haciendo un profundo análisis de los grandes procesos mundiales, empero, ¿hasta qué punto contempla todos los procesos mundiales?, ¿es eso posible? de ello emerge una duda ¿qué procesos que influyen al sistema mundo de importancia global que no han sido contemplados por la autora?. A su vez Graciela plantea que la globalización y el neoliberalismo, son las dos grandes caras del nuevo sistema colonial, dígase neocolonialismo, que se explicará más adelante, entendiendo al segundo como espina dorsal del primero, dado que la globalización es sólo la comunicación e interdependencia entre las naciones, que en el imaginario de un contexto diametralmente opuesto, nos hace elucubrar un mundo donde la globalización se plantearía sólo como un mecanismo de ayuda entre las naciones, para lograr un desarrollo equitativo y sustentable, contrario a como lo es en nuestra realidad actual en la que necesariamente se ve inyectado de la base neoliberal, la cual pretende la supresión de la imagen del estado como autoridad moral y proveedora de las condiciones básicas para la vida social (educación, salud, alimentación y vivienda) pero que por contraparte es la figura de autoridad física quien legitima toda política todo ello con el objetivo final de lograr la privatización de la totalidad del sistema mundo, legitimada desde la totalidad de los estados nación, para llegar a ello como todo sistema debe ponerse en práctica, siendo los países periféricos, para no utilizar el término convencional dominante del subdesarrollo, el lugar perfecto para llevarlo a cabo, se omiten los ejemplos que nacionalizarían un problema que no es sólo de una nación agraviada en el momento en el que se experimenta en el alguna política de corte neoliberal, sino de la totalidad del sistema mundo que se busca dominar.

Haciendo un enorme paréntesis a raíz de lo anterior, pues puede surgir la interrogante de por qué se menciona. Es importante hacer un énfasis en el hecho de que como todo conocimiento, es fundamental su construcción en base de ensayo y error, desde el punto de vista nomotético, ó el análisis e interpretación de la realidad, desde el punto de vista ideográfico, ¿por qué puntualizar esto?, puesto que podemos ver que las elites del poder se basan en un conocimiento de corte científico, que no debe ser considerado como ciencia, pues es deber de toda ciencia trascender los intereses particulares del ser, pero que sin embargo nos muestra como a través de la implementación de políticas de corte neoliberal a escala local y auxiliadas del conocimiento, puesto que es la única manera en la que se explica el por qué de su efectividad y de su utilización puntual, sin caer en el imaginario de la mano que controla el todo, puesto que es la sola implementación constante, progresiva y colectiva de dicho conocimiento que llega a estructurarse a un nivel que al  de carácter escolástico, pero, ¿quién está detrás de ese conocimiento?, ¿acaso no todos nos formamos en universidades bajo las mismas premisas mundiales del conocimiento?, es lo que nos lleva a pensar entonces, ¿no somos notros mismos quienes replicamos el sistema que detestamos al no cuestionar las acciones  e investigaciones que se realizan en las universidades públicas?, publicas pues las privadas, por el hecho mismo de ser privadas están ya ligadas a intereses particulares, llevándonos a una pregunta más, ¿Los grandes centros del saber humane, son públicos o privados?, ¿Bajo qué lógica se les reconoce como los grandes centros del saber?… Es posible continuar la cadena de cuestionamientos hasta llegar a la gran pregunta, haciendo alusión al suizo de nacimiento, ciudadano del mundo por su conocimiento Jean Piaget, lo que buscamos son preguntas, para encontrar respuestas.

Una vez que es entendida la lógica del la influencia real del conocimiento en sí mismo, es importante explicar la lógica de por qué llamarle neocolonialismo. Para ello me gustaría hacer referencia a algo que me mencionó mi abuela en cierta ocasión, los ricos hacen lo que quieren porque lo pobres hacemos lo que podemos para vivir, palabras plagadas de realidad social del mundo en el cual vivimos pues es el neocolonialismos en sí, la dependencia que no nos deja ser libres bajo la lógica colectiva de nación, pero que sin embargo nos es sumamente cercana, si entendemos al sistema mundo como un todo, cual si fuera un estado, los ciudadanos serían naciones, y las naciones a su vez serían pequeños distritos administrativos, es entonces cuando nos remitimos a la historia, pues algunas naciones cuentan ya con una infraestructura, construida a base de la riqueza natural de las naciones sometidas, y al momento de obtener la truculenta soberanía nacional nos someten al sistema mundo, pues abandonan a su suerte al que se niega a incorporarse, cual si fuera un esclavo al que se le condiciona la libertad a las puertas del desierto, el esclavo se sabe muerto al hacer uso de esa truculenta libertad, por ello se somete a las políticas globalizadoras que lo obligan a conservar su papel como oprimido, pero como todo esclavo es el ejercer la libertad de la vida en sí misma la que lo mantiene vivo, temeroso, pero vivo al fin.

Una vez que es entiendo el por qué Graciela habla del neocolonialismo, se procede entonces proceder al punto crítico de ésta reflexión, en una somera y cuasi inerte conclusión podemos decir que la globalización bajo la lógica de acumulación del capital favorece la consolidación objetiva de la distribución y conformación de los espacios, llevando a escala mundial el sistema de organización social en función de lo material.

Pero, ¿por qué es siempre en función de lo material?, una respuesta somera podría ser que lo material es objetivo, y que es capaz de trascender ante todo constructo social individual pues bajo la lógica de acumulación se le otorga la visión truculenta al individuo de que es posible para cualquiera el alcanzar el objetivo de la competencia, la competencia de la acumulación, la falacia más grande de fin de milenio, puesto que la acumulación si bien es del individuo no todo individuo puede alcanzarla pues se precisa en la casi totalidad de las ocasiones, de la suerte de la misma vida, pues como toda gran ironía el objetivo de la vida es conservarse, a través de la destrucción de toda señal de competencia, y el hombre al someter al espacio natural vivo, no tiene más rival que el propio hombre y es ese hombre quien es un rival para la supervivencia de su sistema de vida, pero que mejor manera de luchar que destruir al adversario a través de la privación de la vida, siendo esta una lucha injusta y como toda lucha injusta está sometida a una desigualdad, la desigualdad de la vida por encima de la vida misma.

Pero que no se me tache de determinista puesto que, es una condición no natural, sino un constructo artificial  creado con el sólo propósito de eliminar toda posibilidad de competencia real más no ilusoria, pues la ilusión de la eterna competencia justa es otra gran falacia de la lógicas de acumulación.

Si se somete a todos a la lógica de acumulación, aquel que no puede, por nacer en condiciones en las que se está más preocupado por preservar la vida que por juzgar su posición ante la misma, recordemos la cita a mi abuela, no se puede competir, sin embargo es aquí donde es más contradictoria aún pues no se busca la aniquilación sino la sumisión, pues es sólo el hecho de la existencia del desposeído el que hace objetiva la acumulación de cierto individuo, pues no se puede ganar una competencia si no hay aparentes competidores que legitimen su victoria, pero más que competidores, fieles serviles a la autoridad que ejerce la acumulación.

Concluyo entonces con una última pregunta que me hubiese gustado hacer a la misma Graciela, ¿qué objeto tiene el saberse dueño del mundo?, una pregunta que es siempre planteada desde la lógica del desposeído, que valora la vida en sí misma.

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